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12 de Diciembre

El sistema reproductor femenino es muy importante porque tiene funciones vitales como la regulación de las hormonas, la procreación y el desarrollo de los bebés. Tanto nosotras como los hombres, tenemos órganos sexuales que ayudan a la creación de la vida. Los órganos de la mujer los llamamos órganos reproductivos femeninos, y los encontramos en el interior y exterior del cuerpo de la mujer.
Tu aparato reproductor cumple funciones increíbles: produce óvulos, te permite tener relaciones sexuales, y protege y nutre al óvulo fertilizado durante el embarazo hasta el momento del parto.
Los ovarios son los órganos que producen los óvulos y las hormonas femeninas como el estrógeno, responsables de los cambios que vivís en la pubertad y de tu ciclo menstrual.
Durante este ciclo, un óvulo madura y se libera desde uno de los ovarios en un proceso llamado ovulación. Si ese óvulo no es fecundado, tu cuerpo lo elimina junto con el revestimiento del útero, lo que da lugar a la menstruación. Este proceso, que suele repetirse cada mes, marca el funcionamiento natural de tu cuerpo y te acompaña en cada etapa de tu vida reproductiva.
El útero también llamado matriz, es uno de los principales órganos reproductivos femeninos, y es donde se forma el bebé durante el embarazo. Mide aproximadamente 7,5 centímetros de largo y 5 centímetros de ancho. Es el encargado de producir la sangre y los tejidos que se transforman durante el ciclo menstrual, su capa interna llamada “endometrio” es la que produce la llegada de la menstruación cuando esta se desprende del útero.
A los lados del útero, están las trompas de falopio que son dos conductos de 10 cm aproximadamente y se encargan de transportar en cada ciclo, el óvulo desde el ovario hasta el útero. Viajan durante 5 días hasta llegar al útero, a esto lo llamamos ovulación. Sí el óvulo es fecundado por un espermatozoide se formará un bebé, y si no es así, será eliminado en forma de periodo menstrual.
Los ovarios son dos órganos que se encuentran a cada lado del útero y están en contacto con las trompas de falopio. Son en forma de nuez y miden entre 4 a 5 centímetros aproximadamente. Son los encargados de almacenar los óvulos y producen algunas hormonas como los estrógenos, la progesterona y la testosterona.
Los óvulos son las células sexuales femeninas que se activan cuando empieza la pubertad y son durante el ciclo menstrual. Permanecen fértiles durante 24 horas y si son fecundados por un espermatozoide, se convierten en un bebé.
El cuello del útero o cuello uterino es la parte inferior del útero que se conecta con la vagina y es la vía por donde pasa la menstruación, los espermatozoides y el bebé durante el parto.
Al mirar nuestra Zona V o vulva en un espejo, solo podemos observar una parte de la Vagina, lo que realmente se llama orificio vaginal ¡¿Increíble, no?! porque la vagina es uno de los órganos de la mujer, que se encuentra en el interior del cuerpo. Mide entre 8 y 12 centímetros aproximadamente y tiene forma de tubo, es elástica y comunica el útero con la vulva. Está cubierta por una membrana llamada himen. Por la vagina sale el flujo vaginal, la menstruación y los bebés.
Está ubicada entre tus piernas, y es la encargada de cubrir el conducto de tu vagina y los demás órganos internos de la mujer.
Es la zona que está debajo del abdomen y es donde sale el vello púbico al iniciar la pubertad.
Es el punto de unión entre los labios menores. Es muy sensible ante la estimulación y su función es exclusivamente sexual.
Es la entrada de la vagina y se extiende hasta el cuello uterino. Es por aquí qué debes ingresar tus tampones Nosotras cuando los uses.
Es una pequeña abertura que está debajo del clítoris y su función es transportar la orina desde la vejiga al exterior.
Los labios mayores son los que rodean la vagina por fuera y es donde crece el vello púbico. Los menores están dentro de los labios mayores y rodean el clítoris y el orificio vaginal.
Es la membrana que cubre la entrada de la vagina, es delgado y carnoso. En algunas ocasiones puede romperse y sangrar después de la primera relación sexual, pero no siempre es así, hay mujeres que tienen el himen muy flexible y blando y esto no sucede.
Las hormonas reproductivas femeninas son las encargadas de regular el ciclo menstrual, la ovulación y muchas funciones del sistema reproductor. Entre las principales están los estrógenos, la progesterona, la hormona foliculoestimulante (FSH) y la hormona luteinizante (LH). Todas actúan de forma coordinada bajo el control del hipotálamo y la hipófisis, que envían señales al ovario para iniciar cada fase del ciclo. Cuando existe un equilibrio hormonal, el cuerpo funciona correctamente; sin embargo, los desequilibrios pueden causar alteraciones como ciclos irregulares, síndrome de ovario poliquístico o dificultades para concebir.
A lo largo de la vida, el cuerpo femenino experimenta diferentes cambios reproductivos. Durante la pubertad comienza la maduración de los órganos sexuales y aparece la menarquia, que marca el inicio de la menstruación. En la edad adulta, el sistema reproductor alcanza su etapa más fértil; sin embargo, con el paso del tiempo, los ovarios van reduciendo su producción de estrógenos y óvulos. Este proceso culmina con la menopausia, etapa en la que desaparece la menstruación y se presentan síntomas como sofocos, sequedad vaginal o cambios en el estado de ánimo. Entender estos cambios ayuda a cuidar la salud hormonal y emocional en cada etapa.


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