
Amamantar sin dolor: cómo prevenir y tratar la mastitis
Mamá, tú lo sabes y nosotras te lo recordamos: la maternidad puede sentirse como una montaña rusa. Es una mezcla de todo el amor y la ternura que pueden caber en el corazón, noches sin dormir, aprendizajes diarios… y a veces, también retos que nos confrontan, incluso durante esta hermosa etapa. Uno de estos grandes retos es la mastitis que, aunque común, es muy dolorosa e incómoda.
Si últimamente has sentido molestia, dolor, incomodidad e hinchazón en los senos, puede que estés pasando por una mastitis. Tranquila, aquí te contamos todo con la naturalidad y la confianza que compartimos entre Nosotras, para que puedas entender lo que está pasando y actuar a tiempo.
¿Qué es la mastitis?
La mastitis es una inflamación en el tejido de los senos que suele presentarse cuando estás amamantando a tu bebé y, puede manifestarse con enrojecimiento y mucho dolor. Además, es común que tus pechos se pongan sensibles, calientes e incluso, que experimentes fiebre y malestar general. Aunque a veces es solo inflamación y molestia, en otros casos puede ser que tengas una infección, lo que intensifica los síntomas.
Y ojo, aunque solemos relacionar la mastitis directamente con la lactancia, la verdad es que no es exclusiva de las mamás: también puede aparecer en mujeres que no están amamantando, especialmente cuando hay variaciones hormonales relacionadas con la prolactina. Aunque esto es menos frecuente, puede suceder.
Anatomía de nuestros senos
Para entender por qué ocurre, repasemos un poquito cómo funcionan nuestros senos. Por dentro hay una red de conductos por donde viaja la leche hasta el pezón. Cuando esos conductos se bloquean o la leche se queda acumulada (por cantidad de producción o por falta de extracción), se genera la inflamación y, si además existe una grieta en el pezón (que son muy comunes cuando los peques absorben), puede terminar en una infección.
¿A qué se debe la mastitis?
Después de conocer un poco la anatomía, podemos ver por qué casi siempre está relacionada con la lactancia. Lo que ocurre normalmente es que un conducto se tapa porque el seno no se vació bien y la leche queda retenida.
También es común cuando hay grietas en los pezones, cuando se espacian demasiado las tomas o cuando usamos ropa muy ajustada que comprime el pecho y dificulta el flujo de la leche. Y sí, el cansancio y el estrés que acompañan esta etapa también influyen: cuando tu cuerpo está agotado, es más probable que aparezcan obstrucciones.
¿Cuáles son los síntomas de la mastitis?
La mastitis suele reconocerse rápido. El dolor es intenso y localizado, puede aparecer solo en un seno, la zona se siente roja, caliente, dura y muy sensible al tacto (porque está lleno de leche). Algunas mujeres describen que se sienten como si estuvieran “engripadas”: fiebre, escalofríos y fatiga extrema.
Además, las tomas pueden volverse más difíciles e incómodas, lo que hace que mantener la lactancia sea un desafío.
¿Qué me hace más propensa a tener mastitis?
Aunque cualquiera de nosotras puede sufrir la mastitis, sí es cierto que algunas situaciones aumentan las probabilidades de padecerla; por ejemplo:
Ser mamá primeriza puede hacer más común la aparición de grietas o problemas de agarre.
Amamantar siempre en la misma posición puede impedir que se vacíen bien todos los conductos.
Usar un brasier demasiado ajustado puede comprimir el pecho y afectar el flujo de la leche.
¿Puedo seguir amamantando si tengo mastitis?
Aunque puede ser MUY doloroso, la respuesta es sí: ¡es mejor seguir amamantando! Dejar fluir la leche es fundamental para desobstruir los conductos y aliviar la inflamación. Además, la leche sigue siendo segura para el bebé, incluso si la mamá tiene mastitis. ¡No dejes que el dolor te detenga! Seguir amamantando a tu bebé ayuda a acelerar la recuperación.
¿La mastitis puede causar cáncer de mama?
Este es un mito muy común, pero la realidad es que la mastitis no causa cáncer de mama. Son condiciones completamente diferentes. Sin embargo, algunas señales de la mastitis pueden parecerse a las de otras enfermedades del seno, como el cáncer de seno inflamatorio, lo que a veces genera confusión.
La diferencia principal es que el cáncer de seno inflamatorio no está relacionado con la lactancia, no mejora con tratamientos típicos de mastitis y suele venir acompañado de cambios más notorios en la piel, como engrosamiento o apariencia de “piel de naranja”.
Por eso, si los síntomas no mejoran en pocos días, si notas un bulto que no desaparece o si la piel del seno cambia de forma inusual, es importante consultar a un médico para descartar cualquier otra condición y recibir el tratamiento adecuado.
¿Puedo prevenir la aparición de la mastitis?
¡La prevención empieza con pequeños hábitos! La mastitis por acumulación u obstrucción de leche es la más sencilla de evitar, y con algunos cuidados diarios puedes notar un cambio inmediato. Ten en cuenta:
Realiza extracciones frecuentes: ayudan a evitar que la leche se acumule y los conductos se tapen.
Cuida tu ropa interior: los senos muy llenos pueden humedecer tu brasier; para esos momentos, te recomendamos los Protectores de Lactancia Nosotras Lacti, que te mantienen seca y cómoda.
Revisa el agarre de tu bebé: cuando el agarre no es el adecuado, aumentan las grietas en el pezón, lo que facilita la entrada de bacterias.
Evita espaciar demasiado las tomas: mantener un ritmo constante de lactancia ayuda a que la leche fluya y evita obstrucciones.
Usa un brasier cómodo y no muy ajustado: la presión en el pecho puede dificultar la salida de la leche.
La mastitis causada por bacterias o grietas profundas puede requerir un manejo más específico y ser un poco más compleja de prevenir, pero con un buen agarre y apoyo en lactancia puedes reducir significativamente el riesgo.
Tratamientos para tratar la mastitis
¡Depende! ¿La mastitis es por infección o por acumulación de leche? Si tienes las vías obstruidas, en casos leves, te servirá aplicar calor local, descansar y usar analgésicos. Lo más importante es seguir extrayendo SIEMPRE tu seno, porque eso alivia los síntomas y facilita la recuperación.
Por otro lado, cuando la mastitis es causada por una infección bacteriana, debes tomar antibióticos, ¡pero cuidado! Estos deben ser compatibles con la lactancia, por eso deben ser recetados por un médico. Y aunque pueda parecer lo contrario, la lactancia no solo se puede, sino que se recomienda mantenerla, porque es parte del tratamiento.
En casos donde la inflamación persiste, se forma un bulto duro que no desaparece o hay sospecha de complicaciones, el profesional de salud puede indicar otros procedimientos como:
Extracciones asistidas o controladas: cuando la obstrucción es difícil de eliminar en casa, una consultora de lactancia o un profesional puede ayudarte a realizar extracciones más efectivas, revisar el agarre del bebé y evitar que el problema avance.
Drenaje de abscesos: si la mastitis evoluciona a un absceso (una acumulación de pus dentro del seno), puede ser necesario realizar un drenaje con aguja o una pequeña incisión. Es un procedimiento rápido y suele aliviar mucho el dolor.
Ecografía mamaria: se utiliza para confirmar si hay un absceso, revisar la zona comprometida o descartar otras condiciones cuando los síntomas no mejoran.
Biopsia en casos excepcionales: esto es muy poco común, pero si después del tratamiento los síntomas siguen o hay cambios inusuales en el tejido, el médico puede solicitar una biopsia para evaluar la zona con mayor detalle.
Cirugía menor: en escenarios muy específicos y poco frecuentes, cuando los abscesos son recurrentes o el tejido está muy comprometido, puede requerirse un procedimiento quirúrgico para eliminar la infección y prevenir nuevas obstrucciones.
Estos pasos adicionales no son lo habitual, pero es importante conocerlos para saber que existen alternativas cuando la mastitis no responde a los cuidados convencionales. Lo más importante es actuar temprano, escuchar a tu cuerpo y buscar orientación profesional cuando no te sientas bien.
Extracción de leche
¡Es clave en cualquier escenario! Nosotras no te vamos a mentir, al principio puede ser bastante dolorosa, pero te va a generar mucho alivio. Vaciar bien los senos evita que el problema se agrave y ayuda a mejorar más rápido.
No te culpes ni te angusties. La mastitis es un reto fuerte, pero no tiene nada que ver con lo que haces o dejas de hacer. La lactancia es un superpoder, y tú tienes todo lo necesario para seguir adelante. Siempre recuerda que estamos entre mujeres y entre Nosotras, ¡acompañándote en cada etapa!
Visita tu médico si tienes síntomas de mastitis
Sabemos que este tipo de contenidos te ayudan a comprender mejor lo que pasa, pero una opinión profesional siempre será el camino correcto. Si tienes fiebre alta, dolor muy fuerte, el seno muy inflamado o si los síntomas no mejoran con cuidados básicos, ¡no dudes en pedir un concepto médico!
Fuentes
https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/mastitis/symptoms-causes/syc-20374829


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